viernes, 1 de julio de 2016

LA ELEGANCIA

La elegancia del Imâm Mâlik:

● En su vestimenta: cuidaba mucho de su forma de vestir.
-“Se ponía la ropa más fina que provenía de Egipto. Llevaba un vestido llamado Al ‘Adaniyya y decíamos: “este debe valer mucho.

● En su casa: solía poner muchas alfombras, y escribía en la puerta de la casa, por fuera:
Lo que Al·lâh quiera”. Cuando le preguntaron sobre el secreto de aquella escritura, él respondió: “da más belleza a la casa, además me recuerda el dicho de Al·lâh, Enaltecido Sea: [Más te habría valido si al entrar en tu jardín hubieras dicho: Que sea lo que Al·lâh quiera, no hay poder sino por Al·lâh... (Sura de Al Kahf, La Caverna:39)”

● Poseía un anillo de plata en el que estaba escrito: “Al·lâh me basta, que es el mejor Manejador de los asuntos”. Decían: “mirábamos al anillo por la belleza de aquella escritura.

● La comida: solía dar a su familia dos Dirhams cada día para que compraran carne. Le gustaba mucho la fruta, especialmente el plátano porque se vendía durante todo el año.

Algunas personas criticaron el hecho de que cuidara mucho de su elegancia, y él les respondía: “¿acaso la fe de un hombre se mide por su vestido?” Y luego añadió: “Al·lâh es Bello y Ama la belleza.”
Uno de los ascetas, llamado Yahyâ Bnu Yâzid, le mandó una carta en que decía a Mâlik Ebnu Anas: “me enteré que vistes y comes lo delicado, que te sientas en el suelo y pones en tu puerta una protección. Eres un ‘âlim y la gente viaja PARA verte eligiéndole como imâm. ¡Oh Mâlik!, Teme a Al·lâh, y sé más modesto en tu comida, vestimenta y vivienda. Te escribo para aconsejarte, y nadie excepto Al·lâh, Glorificado y Enaltecido Sea, sabe lo que está escrito en esta carta.”

Mâlik le respondió diciendo: “tu carta me ha llegado, y he ACEPTADO el consejo, la compasión y el buen comportamiento. Que Al·lâh te haga gozar de la buena conducta y te dé la mejor recompensa por el consejo, y pido a Al·lâh, Enaltecido Sea, el éxito.
En cuanto a lo que has mencionado, que yo como y visto lo delicado y me siento en el suelo, pues, es verdad que lo hago y que Al·lâh me alivie de lo prohibido, sin embargo, Al·lâh Enaltecido Sea, Dice: [Di: ¿Quién prohíbe los adornos de Al·lâh, creados por Él para Sus siervos, y las cosas buenas de la provisión? Di: Todo esto, El Día del Levantamiento, pertenecerá en exclusiva a quienes en la vida del mundo hayan sido creyentes. Así es como dejamos claros los signos para los que saben. (sura de Al A‘râf: 32)](sura de Al A‘râf: 32)]. Yo sé que dejarlos sería bueno, pero cada cosa sirve para lo que ha sido creada, si tú has sido creado por eso, yo también lo he sido por esto y en ambos hay bien, si Al·lâh Quiere. No me prives de tus cartas, pues yo no te privaré de las mías, ni de mis súplicas”.


No obstante, en nuestra sociedad actual encontramos totalmente lo contrario, pues apenas la gente tiene opiniones diferentes empiezan a afrentarse los unos contra los otros. El Profeta, que los rezos y la paz de Al·lâh Sean sobre él, dijo: “los signos con que se descubre al hipócrita son tres – y en otra versión cuatro- si litiga, deprava”. Queda una pregunta importante: ¿cómo nos hemos enterado de esta carta y cómo llegó a nosotros? El Imâm Mâlik la difundió para que la gente APRENDIESE de ella.

martes, 28 de junio de 2016

La música en el islam

Ibn Rushd en su Bayân wa at-tabyîna tomo 4 página 432; así como en al-muqaddimât wa al-mumahhidât 3/462 dijo:
"el aviso del Imâm Mâlik sobre el asunto, como fue escrito en la Mudawwana: es que hace parte de lo autorizado (Mubâh), y que más vale evitarlo que hacerlo" (al-mubâh al-ladhî tarkuhu ahsanu min fi'lih).
Ibn Al-'Arabî al-mâliki el jurista dice en Ahkâm al-qurân:
'En cuanto a los cantos para las mujeres acompañados de instrumentos, no conocemos a nadie que lo prohibió'

Algunos Fuqahâ (juristas) maliki detallaron la cuestión diciendo:
Autorizaron el hecho de escuchar el canto para el que lo toma como sabiduría, mientras que lo prohibieron para la persona que es seducida por él.
Le fue preguntado al Qâdî 'Iyâd Al-mâlikî ash-shablî, gran sabio maliki y eminente sufí, a propósito del Samâ' y respondió:
'su apariencia es seducción, su interior es sabiduría, para el que conoce la sutilidad (ishâra), le es autorizado escuchar la sabiduría y la finalidad' (At-tâj wa al-iklîl tomo II página 62)

Ibn 'arafa el maliki relata según Al-'izz Ibn 'abdessalâm lo siguiente:
'al-'izz es un sabio famoso y no podemos imaginar un consenso sin él, al-'izz había dicho en sus qawâ'id: el camino para la reforma de los corazones se hace por las causas exteriores. Hay en primer lugar el Coran, y es lo mejor de lo que se puede escuchar, hay también palabras, consejos y sabidurías; después hay el Hidâ y el canto, después hay el canto acompañado de instrumentos, a propósito de los cuales hay divergencia (entre los sabios) en cuanto a su licitud. Si la persona que escucha estos instrumentos hace parte de los que los consideran autorizados: hizo bien en escuchar lo que le proporciona estados (bendecidos), pero habrá dejado el escrúpulo: porque habrá escuchado algo a propósito de lo cual los sabios divergieron (acerca de su estatuto legal). (At-tâj wa al-iklîl tomo II página 62 édition dâr al-fikr)

El aviso conocido de la escuela maliki es que el canto, esté o no acompañado de instrumentos: si se hace sin ocasión precisa y si es para al-itrâb (para divertirse): es Harâm (prohibido), otros avisos en la escuela dicen que es Makrûh (odioso).
Sin embargo, autorizaron (por unanimidad) el Hidâ (durante los viajes) y el canto que es simplemente una elevación de la voz con poesía correcta, para el amor del país…


Otros avisos que pensamos más adaptados:

El gran sabio maliki y jurista Sidi Muhammad Al-Harrâq (fallecido en Tetuán en 1845), maestro de la Tariqa al-harrâqiyya y eminente discípulo de Sidi Al-'arbî Ad-darqâwî era muy bueno en música sufí y era especialista del laúd árabe (al-'ûd).
El sabio contemporáneo Al-qardâwî emitió también Fatwas bien fundadas y realistas al respecto.
Para nosotros:
De hecho, no se trata de instrumentos para definir la licitud o no de la música, sino que se trata principalmente: de la intención del músico y del que le escucha, del asunto de la música, del tiempo (el momento en que se toca esta música) y su contexto.

La música puede ser, según los casos: ilícita, reprobable, lícita o recomendada...

Si la intención del que toca la música es de hacer recordar Allâh a la gente o difundir buenos valores o alabar el Profeta (Paz y Bendición con él): en este caso, cual sean los instrumentos utilizados, esta música no puede ser sino recomendada, excepto si se toca durante los tiempos de la oración e impide a la gente cumplir con un deber religioso…
Sin embargo, si el asunto de la música y la intención del músico es difundir el pecado o incitar a la gente a la desobediencia a Allâh, en este caso esta música es ilícita…
Si la intención del que escucha la música es mala y si es incitado al pecado, por ejemplo una música que se toca en la mixidad y que desencadena las pasiones: es ilícita.

Misma cosa si el asunto de la música es reprobable o si es un gasto de tiempo inútil… su estatuto será según el mal que lleva con ella.

Esto nos lleva al hadîth del Profeta (Paz y Bendición con él) en el sentido: «Ciertamente las buenas obras dependen de las intenciones (niyah), y cada hombre tendrá según su intención…»

No hay versículo en el Coran ni palabra auténtica de nuestro querido Profeta (Paz y Bendición con él) que prohíba la música sana y limpia...

El versículo siguiente, en el cual aparece la expresión «lahwa al hadîth»: «Hay hombres que compran (o a quienes les gustan mucho) palabras frívolas para extraviar del camino de Allah sin conocimiento y las toman a burla.» (Surah XXXI Luqmân, versículo 6)

Referirse a la música que aleja de Allâh y que incita a los pecados, a la desobediencia a Allâh, y al desprecio de la religión…Ibn 'Ajîba al-hasanî en su tafsîr al-bahr al-madîd dice a propósito de la explicación del termino lahwu al-hadîth citado en el versículo 6 de la Surah Luqmân:
lahwu al-hadîth es lo que desvía de Allâh, sea la música u otros. Si la música (el canto) incita a la invocación de Allâh y lleva el espíritu hacia la presencia de Allâh (hacia la guianza): será una buena cosa y una cosa justa (haqq). Si provoca (alimenta) la pasión del alma será un mal (bâtil). El Samâ' (canto espiritual) en la práctica de los Sufi es un pilar en su método (educativo) con tres condiciones: el lugar, el tiempo y los hermanos. …-fin del comentario de Ibn Ajiba-

El Hadîth auténtico en el cual la madre de los creyentes 'Âïsha (que Allâh esté complacido con ella) escuchaba a los etíopes cantar y bailar en el día de la fiesta en presencia del mismo Profeta (salla Allahu 3aleyhi wa sallam) sin que le lo prohíba o que prohíba lo que sea a los cantadores: es la mejor de las pruebas al respecto... El Profeta (Paz y Bendición con él) había solamente preguntado: «Qué dicen?», la gente respondió: «Dicen cantando: Mohammed es un servidor piadoso... »

Las caravanas que viajaban para la peregrinación siempre estaban acompañadas de cantadores, para devolver el viaje más agradable, mencionar Allâh y elogiar a Su Profeta, es lo que llamamos: «Al hadw, al-hâdî»

Había lo mismo en las expediciones para las conquistas, para alentar a los fieles. Así como en los casamientos y las fiestas…

Conclusión:  La música puede ser una herramienta de Satán, como puede ser una herramienta de comunicación de los buenos valores del Islam o para la elogia del Profeta (Paz y Bendición con él)... Pues para dar un estatuto a la música, hay que ver su contexto, su asunto, la intención y la finalidad…
No hay que abusar de la música, no debe volverse una droga ni un objetivo en sí mismo, no debe desviar al musulmán de la oración, ni incitar a los pecados o ser tocada en mixidad que despierta los deseos...


Finalmente, la música es un medio de comunicación entre otros, es un lenguaje universal y puede ser un mensaje muy fuerte y muy sutil si las intenciones son buenas y si los que la tocan son invocadores de Allâh, cuyos corazones son llenos de la presencia divina exclusivamente. Hasta puede ser un medio de acercarse de Allâh o de difundir el Islam.

Ver también una buena referencia maliki al respecto (en árabe):


Fuente:www.doctrine-malikite.fr

miércoles, 18 de mayo de 2016

CULTURA LOCAL E ISLAM

Imam al-Qarafi al-Maliki, uno de los grandes juristas del madhhab maliki, dijo en cierta ocasión: "Cuando aparezcan nuevas costumbres (entre tu gente), tenlas en cuenta siempre y, cuando ya no se sigan practicando, olvídalas tú también. Y no te limites nunca a lo que veas en los libros (de jurisprudencia). Al contrario, si un extranjero te pide un dictamen (fatwa), no le hables de las costumbres de tu tierra, sino más bien pregúntale por los usos de la suya, y después juzga de acuerdo a ellos y no según tus costumbres o lo que digan los manuales de tu localidad. Esto es una verdad evidente y limitarse siempre uno mismo a repetir citas (de otros autores, como papagayos) es un desvío en la fe e ignorancia acerca de los objetivos que guiaron siempre a los eruditos musulmanes y a nuestros predecesores en el Islam."

Una de las fuentes primarias de legislación en el madhhab maliki es, de hecho, la cultura local ('urf) y no hay dictamen válido que no se ajuste a la cultura propia de cada lugar. Los sabios que vinieron de Al Andalus a visitar a Imam Malik y le hicieron más de ochenta preguntas recibieron un "¡No sé!" como respuesta a la mayoría, porque el Imam desconocía los usos vigentes en la Península.

Abu Hanifah tuvo tan en cuenta la cultura persa en sus dictámenes que su escuela llegó a conocerse como el madhhab de los conversos. Imam Shafi'i es famoso por tener dos series de dictámenes divergentes sobre muchos asuntos: cuando se mudó a Egipto adaptó y reconsideró todos los dictámenes previos a la luz de la cultura local.


"¡Mi cultura es Islam!"... No, y no, ésa es tu religión. Tu cultura es la de tu pueblo y la mía la del mío. Y no hay mal alguno en ello.