sábado, 10 de enero de 2015

La carta del profeta Muhammad(sws) a los cristianos que la mayoría de los musulmanes y el mundo en general ignora

Los seguidores de las facciones más radicales del Islam están intentando aniquilar cualquier vestigio del cristianismo en Oriente Medio y en zonas de África. Esta forma de pensamiento va en contra totalmente con el verdadero Islam y con las enseñanzas de nuestro profeta Muhammad(sws).

Hay millones de ejemplos pero uno de ellos, es el documento, el cual todavía se conserva, donde nuestro profeta(sws) garantizó protección a los monjes cristianos del Monasterio del Monte Sinaí y, por extensión, a los seguidores de la fe cristiana en un documento conocido como Achtiname (en persa “carta de la Paz”). La proclama del profeta Muhammad(sws), escrita en el segundo año de la Hégira (626) es “una llamada a la fraternidad entre todos los seres humanos”.

“Defenderé su religión y su propiedad en cualquier sitio y modo en que se hallaren, de igual grado que lo haría por mí mismo, por mi religión, por mis allegados, y los cobijaré contra cualquier daño, imposición ilícita o responsabilidad ilegítima, defendiéndolos contra toda fuerza extranjera que pretenda atacarlos, con mi propia persona y todos los míos. Nunca se obligará a ningún sacerdote cristiano a renunciar a su investidura, ni a nadie a abandonar su culto, como tampoco se pondrá obstáculo a los monjes en el ejercicio de su profesión, ni serán forzados a desalojar sus conventos ni a suspender sus giras misioneras”.

El profeta sws frecuentó el Monasterio del Monte Sinaí donde tuvo buenas relaciones y largas discusiones teológicas con los monjes cristianos. En el año 626 de la era cristiana, el propio profeta sws concedió una serie de derechos y privilegios a “todos los cristianos, cercanos o lejanos”, incluyendo la protección a los cristianos bajo el dominio islámico, así como a los peregrinos en ruta hacia monasterios, libertad de creencias y movimiento, y exención del servicio militar.

Continúa el documento:
“No se obligará a ningún cristiano a convertirse a la religión del islam, ni se le discutirá su creencia, debiendo ser tratados con misericordia y cariño, protegiéndolos contra toda lesión o prejuicio. En lo que respecta al matrimonio, no se obligará a una cristiana a casarse con un musulmán, por ser indispensable su previo consentimiento; y en caso de realizarse esta unión, deberá el marido dejar en libertad a la esposa para practicar su culto de acuerdo a la orientación de sus jefes espirituales, de cuyas normas tomará ejemplo, sin obligarla en ningún caso a abjurar de su religión”.

Y finaliza con estas palabras:
“Todo acto contrario a estos postulados está violando la promesa de Dios y la palabra de su Profeta. Por medio de esta promesa les concedo las mismas garantías de que gozan los musulmanes, asumiendo la obligación de protegerlos contra todo inconveniente y proveer a su beneficio, para que sean verdaderos ciudadanos solidarios en los derechos y deberes comunes. Este es un mandato ineludible contraído por el profeta Mahoma en su propio nombre y en el de todos los musulmanes, a cuya observancia se obligan de modo estricto hasta el día de la resurrección y terminación del mundo”.


Achtiname en Wikipedia.

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